La filosofía ante el dolor, el azary el absurdo. El problema del sentido de la vida
Vivir como un ser humano, salir del sueño o caverna de la inconsciencia, preguntarse por todo, tener que tomar decisiones, desear ser cada vez mejores… Todo esto está muy bien, pero también es duro. Vivir como un ser humano… ¡duele! En el mito bíblico se simboliza con la expulsión del paraíso donde vivíamos bajo la tutela de Dios. Dios nos expulsa como un padre que echara de su casa a un hijo rebelde, anunciándonos además toda suerte de trabajos y desdichas. Y en efecto: fuera del paraíso (o de la infancia, o de nuestra mera condición animal) la vida no es fácil. No solo porque tengamos que decidir y responder de todo lo que hacemos (ya no podemos echarles las “culpas” a otro). También porque, de pronto, nos encontramos a la intemperie, desnudos y solos ante un mundo desconocido, en el que andamos continuamente expuestos al error y al dolor. El aplomo del sabio Vivir, crecer, generan dolor y, por tanto, miedo. El miedo es el efecto de anticipar imaginariamente...