La filosofía ante el dolor, el azary el absurdo. El problema del sentido de la vida
Vivir como un ser humano, salir
del sueño o caverna de la inconsciencia, preguntarse por todo, tener que tomar
decisiones, desear ser cada vez mejores… Todo esto está muy bien, pero también
es duro. Vivir como un ser humano… ¡duele! En el mito bíblico se simboliza con
la expulsión del paraíso donde vivíamos bajo la tutela de Dios. Dios nos
expulsa como un padre que echara de su casa a un hijo rebelde, anunciándonos
además toda suerte de trabajos y desdichas. Y en efecto: fuera del paraíso (o de
la infancia, o de nuestra mera condición animal) la vida no es fácil. No solo
porque tengamos que decidir y responder de todo lo que hacemos (ya no podemos
echarles las “culpas” a otro). También porque, de pronto, nos encontramos a la
intemperie, desnudos y solos ante un mundo desconocido, en el que andamos
continuamente expuestos al error y al dolor.
El aplomo del sabio
Vivir, crecer, generan dolor y, por tanto, miedo. El miedo es el efecto de anticipar imaginariamente el dolor que asociamos, por experiencia (propia o ajena, real o vicaria), a aquello que nos asusta. Pero aunque el miedo es muchas veces nuestro aliado (nos advierte del peligro y nos invita a ser precavidos), otras veces es excesivo y puede impedirnos asumir el riesgo que supone vivir experiencia valiosas. Para afrontar ese miedo excesivo hay que tener valor. Y la valentía (que no es carecer de miedo, sino controlarlo para que no nos bloquee) parece necesariamente ligada al conocimiento. Así, solemos pensar que la persona que cree conocer las causas del sufrimiento al que se expone (y, por tanto, la mejor manera de evitarlo o paliarlo), se enfrentará con mayor arrojo a la situación potencialmente peligrosa. Recordad que no es lo mismo el valor que la temeridad (esta es efecto de la inconsciencia o desconocimiento, y dura lo que tarda el temerario en sufrir el primer golpe).
Dioses, amuletos y conocimiento
De otro lado, en el mundo parece haber muchos acontecimientos que no controlamos, y cuyos efectos pueden ser fatales para nosotros (catástrofes naturales, enfermedades, accidentes...). Es por ello por lo que a veces nos sentimos seres a merced de la suerte. Esto genera una gran inseguridad. Y a mucha gente le empuja a usar amuletos o a rezar o hacer sacrificios a un ser supuestamente más poderoso que él... Pero también hay gente que se empeña en conocer y descifrar las causas de lo que nos parece “accidental” o “azaroso”, para que así deje de serlo. En este caso, el conocimiento sería un seguro para sentirnos más seguros y controlar mejor la inseguridad que inspira la vida...
La experiencia del absurdo y la angustia existencial
El enigma del universo
Pensemos un poco en lo enigmático y absurdo de la realidad que nos rodea. El Universo en el que vivimos es algo inconcebiblemente grande. Vivimos en el extrarradio de una galaxia perdida entre millones y millones y en mitad de un espacio inmenso que no deja de crecer. En cierto sentido, parecemos totalmente insignificantes. ¿Y de dónde ha salido todo esto? -- nos preguntamos -- ¿Y para qué está aquí?... La teoría cosmológica estándar o teoría del “Big bang” afirma que el Universo es un gigantesco proceso que brotó como una gran explosión hace más de 13.000 millones de años a partir de una extraña "partícula" tan inconcebiblemente densa como pequeña. ¿Pero nos libra esto del absurdo?... La imagen más simple del "Big bang" comienza con una nada. No hay realmente nada, no hay espacio, ni tiempo, ni energía, ni materia... Pero esa nada parece tener un misterioso potencial de existir. Y "entonces", en ningún momento (pues aún no había comenzado el tiempo) ni en ningún sitio (pues aún no se había expandido el espacio), esa nada se convierte en Universo, estalla y comienza la expansión del espacio en el tiempo; toda la energía y, después, la materia, son creadas en ese estallido. En la primera minúscula fracción de segundo el universo se expande (se infla) a una velocidad de vértigo. Unos tres minutos después los átomos comienzan a formarse. Tras 5.000 millones de años se configuran las galaxias. En una de ellas, la Vía láctea, aparece hace más de 4000 millones de años nuestro planeta, y hace menos de 100.000 años nuestra especie. A través de ella el Universo parece haber dado lugar a su criatura más extraña: la consciencia de sí mismo...
La teoría del "Big bang" supone, no obstante, un gran número de problemas filosóficos... ¿Qué causó la “explosión” o emergencia del Universo? ¿Para qué? ¿Qué sentido tiene? Si el Universo es algo que aparece y desaparece, no puede ser él mismo la causa de su existencia (nada que "aparezca" puede hacerse aparecer a sí mismo). Pero si no tiene causa, entonces el Universo es fruto del azar o de la "nada", un "capricho" irracional, algo radicalmente incomprensible... Tal vez hay infinitos ciclos de universos que se expanden y se contraen, pero entonces: ¿Cómo hemos podido llegar a este en el que vivimos y pensamos nosotros (tendrían que haber transcurrido una infinitud de expansiones y contracciones antes de llegar a este universo en que vivimos, pero un infinito nunca acaba de transcurrir)? Además: ¿durante qué tiempo se suceden unos a otros los Universos? ¿En qué espacio se expanden y contraen?... Todo parece demasiado irracional. Pero si el Universo es tan irracional, ¿cómo es que puede explicarse racionalmente a través de las leyes físicas?... Por cierto: esas mismas leyes y teorías físicas: ¿Son también parte del Universo? ¿Son cosas físicas tal como las cosas físicas que ellas mismas explican? Si no lo son, ¿"dónde" están? Y si lo son, ¿cómo pueden aspirar a explicar la totalidad de las cosas si no son más que una minúscula cosa más en mitad del espacio y el tiempo?
El problema del sentido de la vida
¿Y nuestra propia vida? Nacemos y vivimos (según nos dicen) en el tercer planeta de una estrella perdida en un rincón de uno de los brazos de una de las miles de millones de galaxias, viajando a toda velocidad hacia los confines del Universo... ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Tenemos alguna misión especial en este mundo? ¿Qué pintamos aquí?... Decía el filósofo José Ortega y Gasset que nuestra vida es como un “fenómeno deportivo”, un mero juego sin más sentido que el de jugar por jugar... Al fin y al cabo, para qué esforzarse seriamente en nada, si todo acaba en la nada de la muerte... Por eso decía otro filósofo (Jean Paul Sartre) que el hombre es una “pasión inútil”. ¿Estás de acuerdo? ¿Es inútil tu vida o tiene algún sentido? ¿Cuál? Si queréis leer y escuchar algo más sobre el problema del absurdo y el vacío existencial, podéis leer y escuchar, en esta entrada, o en este programa de radio.
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